Primer beso


Venía de dejar a Fran en el cole, y esperando el colectivo empecé a pensar un montón de cosas (y cuando digo un montón, digo un MONTÓN), No sé ni cómo llegué de mi vida actual a mi primer beso. Fue horrible!! Un asco!! Repugnancia pura.

Estaba yo cursando 7° grado en La 30, con mis 12 añitos a cuesta, hecha un demonio diría ni me acuerdo qué cantante. Estaba rebelada contra el mundo, rebelada contra mí, y ese era sólo el principio. Fui una alumna modelo hasta 5° grado, ya en 6° empecé a derrapar mal. La junta no ayudaba mucho. Hasta los maestros llamaron a mis viejos para hablar y les dijeron que traten de persuadirme de volver a mis antiguas compañeras santas y normales, que dejara a las 2 chicas (también de mi curso) con las que me juntaba. Y en 7°… con todas mis inocentes hormonas a cuestas… era terrible y no pensaba escuchar a nadie más que a ellas (a mis compañeras y a mis hormonas).

Breve descripción de mis dos locas amigas:
- Laura: 12 años, rayada de nacimiento, con un complejo de superioridad irreal. Desde chica fue el temor de todos si se enojaba (lo cual podía suceder por cualquier cosa). Todavía tengo el recuerdo de una cartuchera volando por el salón de clases hasta la cabeza de la maestra. Nada más que agregar.

- Irene: alias Airin, 15 años. Irene era buena mina pero…15 años en 7° grado. Con eso digo todo. Nada más que agregar.

Así cursé los dos años, con esa mini bandita y la bandita de enfrente, 7° CH (nosotros éramos 7°D). La bandita de enfrente con la que nos juntábamos eran todos varones. Las chicas eran competencia, además eran todas “pendejitas” para nosotras. Jaja!!

Nombres de los del CH:
- Tincho
- Peláez
- Dulce: creo que nunca supimos el porqué del sobrenombre. Es más, creo que nunca supimos el nombre!! Jaja!!
- Facundo: alias Replay, 15 años. De ahí el sobrenombre, por repetir y repetir. Nada más que agregar.

Si una chica de 15 años entre chicos de 12 era un terremoto, imagínense un varón de 15 años!! Era poco más que un degenerado. Jaja!!

Por ese entonces estaba de novia con un chico del otro 7°, del CH, pero era de los chicos buenos. Parecía más tonto que bueno, pobre!! Éramos novios de agarrarnos de la mano alguna vez, nos escribíamos cartitas con dibujitos, era todo muy dulce e inocente. Un día me dijo: “Quiero darte un pico”, jajajajajaja!!! Me muero!! Había que programarlo, porque era todo un acontecimiento en nuestras vidas. Además en el colegio no se podía (hasta que descubrimos el baño “mixto”), y en otro lado no nos veíamos. Creo que una vez me acompañó un par de calles hacia mi casa, agarrados de la mano, pero al ver a lo lejos que venía mi papá, salió corriendo!! Jajaja!!

“Quiero darte un pico”, dijo.
“No puedo porque mi mamá no me deja”, jajajajajajajaja!!! AAAhhhh!!! Me m-u-e-r-o!!! Qué quemo por Dios!!! Me imagino a él diciéndole a los compañeros que no quería darle un pico porque mi vieja no me dejaba!! Si se rieron de mí por los siglos de los siglos, amén, no lo puedo asegurar, porque ninguno dio muestras de nada. Pero sí recuerdo que él se enojó y me dejó, porque yo no le daba la “pruebita de amor”, que en esa época y a esa edad era lo máximo. El sexo propiamente dicho no existía, era la transa lo más lejos que se llegaba. Y una mano por ahí, pero no en todos lados. La franela era una tocada de culo, nada más. Nada más ahora, pero en ese momento era TODO. De todas formas, nadie pensaba llegar tan lejos, por eso lo máximo era la transa, que claro, venía después del “pico”.

Después él (si, ya es hora de decir el nombre: Septimio. Jajaja!! No puedo evitar una risotada cada vez que lo nombro, de sólo pensar en la cara de los demás. Ni eso lo ayudaba, pobre, era pálido (bueno, yo también), flacucho, con anteojos, y ese nombre…ese nombre.), decía, después él andaba hecho un trapo de piso, dando lástima, sus amigos venían y me decían que estaba así por mí, porque yo no le quería dar el famoso pico y pensaba que no lo quería.
“Que piense lo que se le cante, yo no tengo que darle un pico para que sepa que lo quiero”. Tomá. No pensaba dar un beso porque a otro se le antojara así por que sí, qué se piensan, yo doy un beso cuando YO quiero. (Y esa regla me persiguió el resto de mi vida.)

En esas andábamos cuando se enteraron mis super amigas lo que había pasado. Ah! Eso no podía quedar así, era una estúpida, mirá que decirle que mi vieja no me deja, era una pendeja, una “nena” (insulto tre-men-do cuando te crees “mayor”).

Paso a aclarar los mandamientos de mi vieja:
- No darás tu primer beso antes de los 15 años.
- No te pintarás la cara cual prostituta antes de los 15 años.
- No irás a bailar (excepto “asaltos”) antes de los 15 años.
- No te depilarás antes de los 15 años (acá pará. O sea, tengo que andar como mono suelto nada más que porque no tengo 15 años???? Estamos todos loooocos!!!)
- No tendrás novio antes de los 15 años. (Ja!)
- Te casarás virgen, pura, blanca, impoluta. (Ja! Ja!)

Volviendo:
“Pero no sé besar, un pico bueno, pero cómo se besa con lengua?”
Y he ahí la lección de “besar con lengua”. Me resultaba sumamente asqueroso que una lengua entrara en mi boca, pero era algo que “había que hacer”. No quedaba otra. Era eso o morir como niña. Jamás!!
Las explicaciones teóricas vinieron de parte de Airin, las clases semi-prácticas de parte de Laura. Imagen que nunca olvidaré. Frente al espejo las dos, mirá cómo muevo la lengua, revoleo de lengua para todos lados de manera envolvente, y las dos taradas paradas frente al espejo con la boca abierta y meneando la lengua de acá para allá en el baño “mixto”. Cada una mirando su lengua en el reflejo, claro, no hubo contacto lesbianístico, qué se pensaban (todavía no había descubierto completamente ese mundo!).

Ahora sí, llegó la lección final: la clase práctica. Y con quién? Con Septimio no, si sabe menos que yo. Además es un tarado.
“Ya sé!!”, dijeron a coro las turras.
“Facundo Replay” (a esta altura el “Replay” era como su apellido).

Y una tarde soleada, entré al baño mixto y me quedé esperando. Las dos super amigas estaban en la puerta haciendo de campana y dejaron pasar al “profe”.
A-te-rro-ri-za-da. En estado catatónico estaba. Temblaba como una bestia, pálida, muerta de miedo de lo que aquel petizo de 15 años con cara de degenerado y mirada de “te parto” me podía hacer. Pero no era tiempo ya de echarme para atrás, aunque… hablé, hablé, no podía parar, me reía histéricamente, hasta que despacito, despacito me fue arrinconando contra una de las paredes, puso sus manos a los costados de mi cuerpo cosa de que no pudiera huir y abrió su boca.
Tenía labios carnosos, eso no lo puedo negar, pero qué asco!!! Facundo no estaba tan mal (ahora a la distancia, en realidad era muuuuy feo, pero después hasta me creí “enamorada”), pero no lo quería en mi boca. Quién carajo me metió en esto!! Septimio, las amigas, mi vieja, no sé… yo??

No pude moverme, no pude mover la lengua que tan bien me había salido frente al espejo, sentía esa cosa pegajosa dentro de mi boca y un poco más dentro de mi garganta. Me quería asfixiar!! Loco!! Ahora que lo pienso, dejate de joder, si así besaba el tipo era un pichi, yo a SU edad, sabía besar muy muy bien, modestia aparte, y atragantar a la otra persona no era ni es el objetivo, eso seguro. Es básico!

El terror fue completo cuando sentí que deslizaba su mano por debajo de mi remera, una remera holgada, que tenía a Minnie y Mickey estampados (qué inocente!), y yo… sin el puto corpiño!!!! No me podía acostumbrar a usarlo, pero la verdad era que tenía 90 de tetas a esa edad. Cuando me desarrollé, me creció todo como iba a quedar para el resto de mi vida, de 90 pasé a tener 95, eso fue lo máximo, pero estaba muy desarrollada para mi edad, tenía mucho de todo y era flaca. Y como me daba vergüenza, usaba remeras muy holgadas y caminaba encorvada, pero el corpiño maldito en el cajón de casa.

“Listo, hasta acá llegaste, rajá de acá porque no me conoces, carajo. Que te pego un trompazo que te dejo tirado, te lo juro!”, lanzó la pobre niña que jamás en su vida pensó que le querían tocar las tetas. Ya dije, a lo sumo era el traste, y ahí también los sacábamos rajando, pero claro, Facu ya tenía 15. Si bien besaba como un animal asqueroso, también debía de tocar “cosas” que no entraban ni en mi imaginación.

Y hasta ahí llegó mi primer beso. Una experiencia inolvidable, lamentablemente.
~

7 en altamar dijeron:

Solo *AnDy* dijo...

Como me hiciste reir !!!! jajajaja... no lo puedo creer. Te imaginaba con tus amigas frente al espejo, y me reìa sola. Terrible, a tu vieja la cagaste mal jajaja... te imaginaba riendote. Muy bueno, de verdad lo disfrutè mucho.
Besitos.

Paula dijo...

Qué bueno, coincidimos con AnDy, jajaja.
Estoy a full, que lo tiró, pero te digo que ya entro y te leo como corresponde, me parece que te picó la onda de los recuerdos, ojalá!!!
Te dejé una respuesta en mi blog, no tengo tiempo, pero buscá que ahí está el nombre del blog que te recomiendo!!
Besos.
Esta noche entro a leerte!!!

Paula dijo...

Mar, me morí, jajajajajajajajajajja.
Es-pec-ta-cu-lar!!!!!
Las amigas, enseñando a rascar, me mataron, al igual que la pruebita de Septimio, jajaja (ese nombre).
Y lo del degenerado quinceañero, Facundo, fue sublime, jajaja.
De dónde sacó que la lengua debía atorar a la garganta? jajaja.
Sabés que yo también tuve ese trauma por las gomas (herencia de madre y abuelas, que las parió!!!).
Me divertí mucho, me pareció excelente!!!
Besotes enormes!!

Mar dijo...

Andy, no sabés la culpa, CULPAAAA, que sentí por mi vieja. Qué pelotuda!! Jaja!! Pero es que en esa etapa eramos tan inocentes (y las madres tan manipuladoras de culpas), que no se podía evitar. Una se sentía en falta, traicionera. Pero bueno, al fin y al cabo creo que eso le daba un condimento más al asunto, porque era algo "prohibido".
Gracias! Besos y buen finde!!

Mar dijo...

Pau, "rascar" no decíamos, che!! Era "apretar", ni siquiera "transar", ahora que recuerdo!! Jaja!!
Un desgraciado ese Facundo, y Septimio... pobrecito!! Imaginate a uno pidiéndome un pico, y al otro tratando de meter mano y atragantándome!! Jaja!! Ahí se ve que nada que ver uno con el otro. Obvio lo de Septi era más lindo.
Las gomas, si bien no era tanto en medida, para esa edad era mucho!! Y mi vieja en casa no ayudaba, porque es el día de hoy que me las critica. Ella porque es una tabla!! Jaja!
Gracias, besos y que tengas buen finde!!

Lolita y El Profesor dijo...

Oiga, Mar, a ver si nos entendemos: Eso que usted cuenta de su edad, de que no se "metía mano", es más propio de la mía, que para agarrar a una chica de la mano, pasaban como seis meses.
Ya no le cuento lo que era darle el primer beso.
Y ni le digo lo que era meter una mano.
Ahora, pregunta: usted, con semejante "par", ¿cómo andaba si su corpiñito adolescente, eh?
¿No se daba cuenta que los chicos se calentaban-mal?
Por otro lado, más allá de lo jocoso y anecdótico de sus amigas, parece ser una verdad universal que muy pocos hombres empiezan besando bien a una mujer.
¿Por qué hostias será?
Bueh... Este es el último comentario por hoy.
Me voy a laborar en otros menesteres.
Mis respetos,

El Profesor

Mar dijo...

Profesor:
Ya había amenazado con irse, pero me leyó todo!! Qué alumno aplicado y paciente resultó! Jaja!!
Lo del corpiño... y bueno, una en esa época se traumaba si tenía, después te traumabas si no tenías, te traumabas para ponerte el corpiño... era espantoso!! Qué se yo, siempre fui muy inocente en ese aspecto (aunque la inocencia la fui perdiendo en el camino). Y no quería usar corpiño porque me daba vergüenza, porque "ellas" me daban vergüenza. Usar corpiño era "reconocerlas" y yo no quería eso!! Jaja!!
En su época y en la mía también, Profe, éramos más inocentes que ahora para esas cosas. Darse la mano con alguien a los 12 años era dar a conocer que estabamos de novios, todo un tema!! Y a pesar que eran bastante atrevidos los chicos, no se pasaban tanto, de última bajaban la mano hasta el traste lentamente, y si una se las subía, no lo volvían a intertar por un rato largo. En mi época se bailaba "lentos", con una "tomada de distancia", como en el colegio!! y si el chico se acercaba, le clavaban los codos!! Jaja!! Era para morirse con la situación!! Pero al menos a mí, nunca me gustó bailar de esa forma, no le encontraba la gracia, además, acercarse un poco no significaba nada. Pero era demasiado "liberal" yo para esa época en algunas cosas. No se me veía con buenos ojos, porque bailaba así.
Yo creo que lo del beso viene a raiz de que a esa edad nadie sabe besar, y como generalmente se espera que el chico "tenga el mando", si a él le dicen: "tenés que meter la lengua", la meten hasta el fondo!! Jajaja!! Es cuestión de práctica. Vamos a darles un poco de piedad, pobres chicos!! En cuanto a mí, modestia aparte, entendí el concepto de besar muy rápido después de ese fracaso... me convertí en una gran besadora. Es que es un mundo fascinante!!
Besos!