
Acá estoy de vuelta, en esta ciudad alocada pero feliz de estar de vuelta en casa. Cómo extraña uno la casa al cabo de unos días de vacaciones!!! Y la cama de uno ni te cuento!!
Había escrito un post para dejar antes de irme, pero como para no variar dejé todo para último momento y ni tiempo de sentarme frente a la compu me quedó. Nos fuimos el Domingo 15 de Febrero a las 4.30am. Noche del Sábado, madrugada del Domingo. Pasaron mis viejos a buscarnos en el Falcon cargado a más no poder y a Córdoba partimos los cinco: mi vieja, mi viejo, Andrés, Fran y yo. La única vez que fui a Córdoba fue en el viaje de egresados de 7° grado, y por supuesto no me acuerdo de nada. Además lo último que me importaba en ese momento era ver algo del maravilloso paisaje.
Empezamos la travesía de 10 horas bien, todos contentos, hablando hasta por los codos, riéndonos, sacando fotos a cualquier cosa: la ruta, los pelos de mi viejo al viento, la estación de servicio en la que cargamos nafta, mi vieja cebando mate, Andrés mirando el mapa rutero, bajemos acá en Pergamino que les saco una foto junto al cartel de la estación de tren, ahora sáquenme a mí que parece que no vengo en el viaje porque no salgo en las fotos, alguien tiene que sacarlas, etc.
Había escrito un post para dejar antes de irme, pero como para no variar dejé todo para último momento y ni tiempo de sentarme frente a la compu me quedó. Nos fuimos el Domingo 15 de Febrero a las 4.30am. Noche del Sábado, madrugada del Domingo. Pasaron mis viejos a buscarnos en el Falcon cargado a más no poder y a Córdoba partimos los cinco: mi vieja, mi viejo, Andrés, Fran y yo. La única vez que fui a Córdoba fue en el viaje de egresados de 7° grado, y por supuesto no me acuerdo de nada. Además lo último que me importaba en ese momento era ver algo del maravilloso paisaje.
Empezamos la travesía de 10 horas bien, todos contentos, hablando hasta por los codos, riéndonos, sacando fotos a cualquier cosa: la ruta, los pelos de mi viejo al viento, la estación de servicio en la que cargamos nafta, mi vieja cebando mate, Andrés mirando el mapa rutero, bajemos acá en Pergamino que les saco una foto junto al cartel de la estación de tren, ahora sáquenme a mí que parece que no vengo en el viaje porque no salgo en las fotos, alguien tiene que sacarlas, etc.
Una semana antes fuimos con Andrés a comprar una cámara digital y me enloquecí sacando fotos, con lo que a mí no me gusta!! Foto aquí, foto allá, foto a esto, foto a aquello. En una época de mi vida comencé un curso de fotografía al cual asistí sólo el primer año y lo dejé por razones que me dieron tanta bronca que no toqué más una cámara por mucho tiempo de lo enojada que estaba, razones que no vienen al caso. Pero la pasión por la fotografía quedó intacta en algún lugar y me desquité en estos 12 días. Si bien no me gusta tomar fotografías a los paisajes solos porque después me aburre mirar esas fotos, con la excusa de que a Andrés le gustan, saqué fotos a morir. Esta vez valía la pena.
En un momento del viaje el auto empezó a recalentar, y ahora qué hacemos, llamemos a la grúa, no, esperemos que se enfríe y vemos adónde llegamos porque la grúa cobra por kilómetro, el seguro está en Río Cuarto y estamos a más de 100 kilómetros de ahí, busquemos una casa donde podamos pedir agua, señor buenas tardes, no me dejaría cargar la botella de agua que el auto me está recalentando, si, si, como no, ahí tiene una canilla, muchas gracias, buen viaje.

Así seguimos, viajando 10 minutos y parando 15, la puta que está fuerte el sol.
Llegamos a Villa Reducción, donde según mi hijo se te reducen las esperanzas. Pueblo árido, seco, ni un árbol casi, la tierra se resquebraja parece un desierto esto, señora, dónde puedo conseguir un mecánico, ya lo llamo señor, espere un momento que ahí viene, muchas gracias.
En un momento del viaje el auto empezó a recalentar, y ahora qué hacemos, llamemos a la grúa, no, esperemos que se enfríe y vemos adónde llegamos porque la grúa cobra por kilómetro, el seguro está en Río Cuarto y estamos a más de 100 kilómetros de ahí, busquemos una casa donde podamos pedir agua, señor buenas tardes, no me dejaría cargar la botella de agua que el auto me está recalentando, si, si, como no, ahí tiene una canilla, muchas gracias, buen viaje.

Así seguimos, viajando 10 minutos y parando 15, la puta que está fuerte el sol.
Llegamos a Villa Reducción, donde según mi hijo se te reducen las esperanzas. Pueblo árido, seco, ni un árbol casi, la tierra se resquebraja parece un desierto esto, señora, dónde puedo conseguir un mecánico, ya lo llamo señor, espere un momento que ahí viene, muchas gracias.
Y eran las 16 hs cuando partimos en viaje nuevamente después que el mecánico mandara a sopletear el radiador que estaba tapado, la bomba de agua no hay que cambiarla porque circula el agua muy bien, esperen acá en el taller que yo el trabajo ese no lo hago, se lo llevo a alguien que si lo hace, esto tarda como 2 horas. Tardó 3 en realidad, y nosotros nos quedamos amuchados bajo uno de los 2 árboles que había en ese taller, llenos de polvo, tiramos una manta y dormimos una siesta, Mar despertate que te está dando el sol en la cara, la puta que desgracia, este sol está que pela, a las 15 tendríamos que haber llegado a destino y son las 15 y estamos en un pueblo olvidado.
Llegó el radiador sopleteado y bueno, cuánto le debo, son $130, le doy $150 y muchas gracias por todo, buen viaje, buen viaje, jajaja, vamos que nos vamos, queremos ver las sierras, dónde están las maravillosas sierras, chau Villa Reducción.
Cuánto hicimos? Creo que 20 kilómetros y otra vez me recalienta el auto, laputamadrequeloremilparió, volvemos a Villa Desesperanza, digo Villa Reducción, que el mecánico lo vuelva a ver, que esto no funciona como corresponde, hola que tal, mire hicimos 20 kilómetros y otra vez lo mismo, esto no es cosa del radiador tapado de mugre solamente, ahora que hacemos, espere que llamo a mi colega, hola colega, esto debe ser la junta y la tapa de cilindros, pero yo no tengo acá, la tendría que pedir a Río Cuarto que me la manden, quizá para mañana, no está bien, deje que llego yo como puedo a Río Cuarto y allá veo qué hago, gracias, buen viaje.
En una de las paradas en una estación de servicio, mientras le poníamos agua a la bomba, un hombre a lo lejos nos miraba y nos miraba, y este que mira (decía mi madre, que mira todo y no soporta que la miren), qué están chusmeando, que tienen que ver y ahora viene para acá, hola que tal amigo, que le anda pasando con el Falcon, yo tengo uno también, mire, ese es el mío, no sé qué le pasa que me recalienta, lo vio el mecánico antes de irnos de Buenos Aires, y en… en… cómo se llama el pueblo hija, Villa Reducción, papá, ah, si, en Villa Reducción nos limpiaron el radiador porque estaba tapado pero sigue recalentando igual y hasta acá llegamos a los tumbos entre parada y parada, nos vamos a Río Cuarto para que lo vean allá, mire usted, yo soy de Río Cuarto, le recomiendo un mecánico, acá le anoto su teléfono, espere que lo llamo y le digo ahora, …. …., no me atiende, debe haber salido porque es domingo, bueno acá le paso el teléfono y llámelo usted, le doy mi tarjeta, yo soy gasista, dígale que va de mi parte, disculpe señor, ya que estamos no sabe de un camping que no sea muy caro, porque somos gasoleros y encima con esto del auto que no sabemos lo que nos va a salir, si, cómo no, el camping Municipal, le hago un mapita para que lleguen, gracias, gracias, buen viaje, igualmente. Viva la fraternidad entre conductores de Falcon!!
Marcha, parada, marcha, parada, marcha, parada, llegamos a Río Cuarto a las 21hs. Dónde está el camping Municipal, ahí está, bueno bajate averigua, dale hay lugar, entremos.
Armar la carpa, inflar los colchones, bajar los bolsos y todo, todo el resto de las cosas que se necesitan llevar cuando uno se va de camping, desde la garrafita en la que cocinamos hasta la escoba.
Cenamos (por suerte nos habían quedado milanesas del viaje) y a bañarnos para sacarnos la mugre y despegarnos los pelos duros. Chau, hasta mañana, que duerman bien.
Esta es la primer parte del “buen viaje”. Ya contaré el resto. Pero a pesar de todo las vacaciones fueron lindísimas, la pasamos muy bien y quedamos atrapados por la hermosura y la hospitalidad de Córdoba.
Llegó el radiador sopleteado y bueno, cuánto le debo, son $130, le doy $150 y muchas gracias por todo, buen viaje, buen viaje, jajaja, vamos que nos vamos, queremos ver las sierras, dónde están las maravillosas sierras, chau Villa Reducción.
Cuánto hicimos? Creo que 20 kilómetros y otra vez me recalienta el auto, laputamadrequeloremilparió, volvemos a Villa Desesperanza, digo Villa Reducción, que el mecánico lo vuelva a ver, que esto no funciona como corresponde, hola que tal, mire hicimos 20 kilómetros y otra vez lo mismo, esto no es cosa del radiador tapado de mugre solamente, ahora que hacemos, espere que llamo a mi colega, hola colega, esto debe ser la junta y la tapa de cilindros, pero yo no tengo acá, la tendría que pedir a Río Cuarto que me la manden, quizá para mañana, no está bien, deje que llego yo como puedo a Río Cuarto y allá veo qué hago, gracias, buen viaje.
En una de las paradas en una estación de servicio, mientras le poníamos agua a la bomba, un hombre a lo lejos nos miraba y nos miraba, y este que mira (decía mi madre, que mira todo y no soporta que la miren), qué están chusmeando, que tienen que ver y ahora viene para acá, hola que tal amigo, que le anda pasando con el Falcon, yo tengo uno también, mire, ese es el mío, no sé qué le pasa que me recalienta, lo vio el mecánico antes de irnos de Buenos Aires, y en… en… cómo se llama el pueblo hija, Villa Reducción, papá, ah, si, en Villa Reducción nos limpiaron el radiador porque estaba tapado pero sigue recalentando igual y hasta acá llegamos a los tumbos entre parada y parada, nos vamos a Río Cuarto para que lo vean allá, mire usted, yo soy de Río Cuarto, le recomiendo un mecánico, acá le anoto su teléfono, espere que lo llamo y le digo ahora, …. …., no me atiende, debe haber salido porque es domingo, bueno acá le paso el teléfono y llámelo usted, le doy mi tarjeta, yo soy gasista, dígale que va de mi parte, disculpe señor, ya que estamos no sabe de un camping que no sea muy caro, porque somos gasoleros y encima con esto del auto que no sabemos lo que nos va a salir, si, cómo no, el camping Municipal, le hago un mapita para que lleguen, gracias, gracias, buen viaje, igualmente. Viva la fraternidad entre conductores de Falcon!!
Marcha, parada, marcha, parada, marcha, parada, llegamos a Río Cuarto a las 21hs. Dónde está el camping Municipal, ahí está, bueno bajate averigua, dale hay lugar, entremos.
Armar la carpa, inflar los colchones, bajar los bolsos y todo, todo el resto de las cosas que se necesitan llevar cuando uno se va de camping, desde la garrafita en la que cocinamos hasta la escoba.
Cenamos (por suerte nos habían quedado milanesas del viaje) y a bañarnos para sacarnos la mugre y despegarnos los pelos duros. Chau, hasta mañana, que duerman bien.
Esta es la primer parte del “buen viaje”. Ya contaré el resto. Pero a pesar de todo las vacaciones fueron lindísimas, la pasamos muy bien y quedamos atrapados por la hermosura y la hospitalidad de Córdoba.
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3 en altamar dijeron:
jajajajaj.... pucha, encima nunca llegas a destino!!!.... a què lugar de Còrdoba fueron ???, yo fui a Mina Clavero.
Espero la siguiente parte.
Besotes!!!
Hola!!
Fuimos a Embalse de Río Tercero, ibamos a ir a Villa General Rodriguez pero nos quedamos ahi por el auto. Estabamos relativamente cerca de Mina Clavero.
Che, me perdí la foto tuya y de L, llegué un día tarde para verla!! Qué bajón!!
Besos!!
Ahh, mirà vos!, asi que estuvimos cerca entonces... que loco no?
Dame tu mail si querès y yo te paso la foto!!!
Besos!
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