
Estoy "casi" de vuelta después de 2 semanas. No muchos saben lo que me pasa, lo que siento, y para ser sincera con ustedes, tengo una depresión enorme. Esto no es nuevo, no es de ahora, no es de hace 2 semanas, es de hace mucho tiempo, más del que recuerdo o del que me gustaría aceptar. Lo que me pasa no es un "bajón", no es algo que con darle tiempo alcanza. Al contrario, con el tiempo va aumentando. Las causas creo que después de indagar mucho las sé, son varios factores que hicieron que esto llegara hasta acá. Nunca pensé que me pasaría y me pasó. Me siento ridícula intentando ser psicóloga algún día y sufriendo de depresión. Calculo que no debo ser la única, pero eso no lo hace más fácil. Me siento ridícula igual. Me siento ridícula con todo, no sólo con eso. Cuando empezé este blog lo hice como una forma de terapia, de descarga. Me sirvió mucho, conocí gente maravillosa, dispuesta a brindarme su amistad y su apoyo aunque las cosas estuvieran mal. No pensé que este mundo blogeril fuera así, ya que ni siquiera sabía muy bien cómo era este asunto de los blogs hasta que aparecí acá. Comenzé a leer algunos para pasar el rato y no pensar en mi vida. Así conocí esto y me lancé a hacer el propio sin tener un rumbo fijo, sólo desahogarme. Tampoco quería llorar todo el tiempo en los posts, con lo cual busqué un tema que me "paranoiquea" entre todas las cosas que lo hacen, y encontré que el tema de mi hijo era ideal. Quería desahogar esas cosas que son ridículas vistas desde afuera, que hasta causan gracia, pequeñas boludeces que hacen que mire a mi hijo como si estuviera dando el primer paso, como si estuviera diciendo la primera palabra, asombrada, loca, al borde del grito. Mi hijo cambia, crece, y yo me asombro y me aterro. De ahí el nombre del blog. Las cosas fueron saliendo disparadas para cualquier lado, y no sólo posteo acerca de él, sino de lo que me preocupa, de lo que se me ocurre, de lo que me pasa, de lo que vivo, de lo que siento, de lo que me hace reir y lo que hace llorar... de cualquier cosa. Este blog no tiene rumbo, va saliendo día a día.
Volviendo al tema del post y mi depresión, estas 2 semanas fueron una tortura para mí. Fueron de las peores que pasé. He pasado épocas muy malas y otras no tanto, bueno, estas entran en la categoría "muy malas". No sé bien cuál fue el detonante esta vez, sí sé que algo venía sospechando porque estaba muy silenciosa en mi interior. Hay un post de hace mil años referente a eso, creo que se llama "Silencio, tristeza a la vista". Me hablo todo el tiempo, mi cabeza no para un segundo, algunas noches de insomnio vienen a raiz de eso, mi cabeza no me deja dormir. A veces no me soporto. Pero cuando me callo, cuando no me hablo, no es que haya encontrado la paz justamente, sino todo lo contrario, viene la tormenta. En esas me encontré el Domingo del último post, cuando desperté había silencio. Y ya no me hablé más.
En estas 2 semanas casi no salí de casa, salvo por obligación, y a veces ni siquiera por eso. No pude casi mirar tele, no pude escuchar los programas de radio habituales, no pude escuchar música, no pude contestar mensajes de texto, no pude hablar por teléfono, no pude sentarme frente a la compu a leer blogs, ni hacer comentarios, ni hacer posts, ni leer mails. No pude. Ganas tuve, pero no pude. Yo no sé si saben cómo es esto, yo no lo sabía, siempre creí que con fuerza de voluntad, con perseverancia, se salía. No hay soluciones mágicas, no es de un día para otro, hay que trabajar, pero con voluntad, quizás... En mi caso no es así, a pesar mío. No quiero confiarle mi vida a una pastilla para poder ver con claridad y levantarme cada día con ganas de vivir. Me da bronca que una pastilla pueda más que yo misma para resolver mis problemas. Es por eso que jamás tomé nada. Pero ya no me soporto más. Ya no soporto más el hecho de quien soy por esto que me pasa. No me gusta en lo que me convierto, no me gusta que no se pueda contar conmigo para un carajo porque la señorita no puede salir de su propia mierda. Así, con bronca lo digo. Porque para mí la vida es otra cosa, pero en días como estos la vida no es nada. Mi vida no es nada. Y no es sólo un decir, realmente pienso en días como estos que mi vida no es nada, que no vale nada, que no sirvo para nada, que no tengo derecho a nada. Que hago todo mal, que nadie puede contar conmigo, que soy una decepción como mujer, como madre, como amiga, como pareja, como hija. Así se siente. Así es esto. Mi cabeza sólo me habla para decirme lo mierda que soy, para decirme que me esconda debajo de la frazada y no me asome porque doy vergüenza. He llegado a tener fiebre tan solo por esto. Me duele la cabeza constantemente. Y lloro, lloro todo el tiempo. Porque soy un fracaso. El tope de todo esto llegó el día que no pude llevar a mi hijo a natación porque no podía salir de mi casa, no que no quería, sino que no podía. Estaba peinándome frente al espejo casi lista para salir y sentí terror. Terror de enfrentarme al mundo. Y no lo hice, me quedé encerrada. Quise gritar, quise llorar. Ese día no pude salir ni siquiera al patio de mi casa.
A veces la gente no entiende que no se pueda contar conmigo, y se sienten decepcionados, abandonados, hartos y cansados. Me llaman para vernos e invento excusas estúpidas para no tener que ver a nadie, no tener que hablar con nadie. A veces invento excusas porque me da vergüenza decir la verdad. Y otras veces digo la verdad y tampoco la aceptan. Entonces no sé qué hacer. Si miento es un problema y si digo la verdad también lo es. También pienso que si son "amigos", con tooooodo lo que la palabra implica, todo el compromiso que significa eso, porque al menos yo no le digo "amigo" a cualquiera, tendrían que comprender un poco, aunque sea un poco lo que me pasa. Y que no lo hago a propósito, en lo absoluto, jamás dejaría en banda a un amigo a propósito. Los que me conocen saben que eso no está en mí. Los que me conocen saben que he bancado mil y un cosas, en algunos casos más de las que me bancaron a mí. Pero no para pasar factura, sino porque yo soy así. Me ha costado golpes contra la pared, pero soy así y listo. He dado más oportunidades de las merecidas, porque soy así. Y si me fue mal, al menos me quedo con la sensación de que hice todo lo que estuvo a mí alcanze. Yo no dejo a nadie en banda, salvo cuando estoy en este estado. En este estado no puedo conmigo, cómo pretenden que pueda con los demás. No puedo dar la cara porque no puedo, no porque no quiero. Ya le comenté a Paula que quedaron personas por el camino lamentablemente, pero no porque quisiera, sino porque no se bancaron que yo no pudiera. A veces entiendo que la gente se cansa, que todo tiene un límite. Y también entiendo que mi actitud no es la que más les gusta, pero mi límite es esta depresión. Esto no me deja hacer nada, apenas respiro por inercia, y no estoy exagenrando. Entonces no pretendan de mí que pueda dar un mano, una palabra de aliento, un abrazo, o compartir una alegría cuando yo no puedo con mi vida y no puedo parar de llorar. Es una mierda, pero es así. Yo no digo, y repito: NO DIGO que no vaya a estar cuando me necesiten y que no vaya a ser la amiga que necesitan, pero no en esos momentos. Yo estoy. Siempre que pueda. Querer estar, quiero siempre. Poder es otra cosa. Porque lucho conmigo todos los benditos días. Lucho para levantarme de la cama, lucho para salir de esto, lucho para que mi hijo tenga una madre como la gente. Mi vida no fue fácil, como la de mucha gente por acá, algunos pudieron levantarse y yo no sé cómo ni cuándo, me caí en un pozo y escalo todos los días para poder ser quien esperan que sea. Pero por sobre todo escalo para poder ser quien yo soy.
Me da mucha vergüenza que sepan esta parte de mí, pero sentí que lo tenía que decir. Al fin y al cabo no todo es alegría y cuando estoy mal tengo que hacer catarsis por algún lado. Siempre que pueda sentarme a escribir, claro. Tampoco quiero dar lástima, odio eso. Simplemente quiero contarles lo que me pasa.
Gracias a quienes me preguntaron si estaba bien, ya sea por acá o por mail. La intención no era preocupar ni nada por el estilo, pero obvio, esa no era la intención. Lo que salió fue otra cosa. Todavía no estoy del todo bien, pero vamos levantando vuelo de a poco. Al menos ya puedo hablar.
Que tengan buen finde!
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