Estaba leyendo el blog de Eric (decadadelnoventa.blogspot.com) y en un post viejiiiiisimo del 2008 me encontré con esto: “¿pajita o sorbete?”.
Cada vez que entro a un kiosco a comprar una gaseosa, me quedo muda durante unos segundos mientras mi cabeza se debate eso “¿pajita o sorbete?”. Ahora digo yo… es una idiotez!!!!! Habiendo tantas cosas más importantes para pensar, como “qué loco está el clima”, “corté el gas en casa?”, “tengo que pintarme las uñas”, “Pepsi o coca?’”, mi mente ocupa su tiempo preciado en “¿pajita o sorbete?”.
Cuando era una jovenzuela, no tenía ese problema existencial, era muy simple “me das una pajita?” y chau picho, no había doble sentido, no había malos entendidos, no había dudas.
Cada vez, y repito: CADA VEZ que entro a un kiosco y me encuentro ante tamaño dilema, mis recuerdos se remontan a una noche en la que mi amiga Pato y yo salimos a pasear con Rodrigo y Marcelo. Teníamos unos hermosos 18 años, y después del colegio (íbamos a turno vespertino los repetidores), fuimos los 4 a mi casa para salir por ahí. No teníamos rumbo fijo, sólo ganas de salir a caminar y boludear como tantas veces. Salíamos por salir, ni boliches, ni nada con mucha gente y mucho menos con onda. Nos gustaba deambular por la ciudad sin rumbo, charlando, jodiendo, compartiendo. Esa noche, después de que los santos varones esperaran en la esquina a que nosotras termináramos de ser mujeres y tardar 45 minutos en salir de casa, caminamos hasta Luis María Campos, seguimos hasta Libertador y en uno de los kioscos de por ahí compramos una gaseosa chica (qué miserables! Una gaseosa chica para 4 personas!). Le digo al kiosquero: “me das una pajita?”, y me la dio. Nos quedamos un toque ahí y escuchamos detrás nuestro: “me das un sorbete?”. Automáticamente nos dimos vuelta los 4. Libertador=conchetas. Ahogamos la carcajada y salimos.
Cada vez que entro a un kiosco a comprar una gaseosa, me quedo muda durante unos segundos mientras mi cabeza se debate eso “¿pajita o sorbete?”. Ahora digo yo… es una idiotez!!!!! Habiendo tantas cosas más importantes para pensar, como “qué loco está el clima”, “corté el gas en casa?”, “tengo que pintarme las uñas”, “Pepsi o coca?’”, mi mente ocupa su tiempo preciado en “¿pajita o sorbete?”.
Cuando era una jovenzuela, no tenía ese problema existencial, era muy simple “me das una pajita?” y chau picho, no había doble sentido, no había malos entendidos, no había dudas.
Cada vez, y repito: CADA VEZ que entro a un kiosco y me encuentro ante tamaño dilema, mis recuerdos se remontan a una noche en la que mi amiga Pato y yo salimos a pasear con Rodrigo y Marcelo. Teníamos unos hermosos 18 años, y después del colegio (íbamos a turno vespertino los repetidores), fuimos los 4 a mi casa para salir por ahí. No teníamos rumbo fijo, sólo ganas de salir a caminar y boludear como tantas veces. Salíamos por salir, ni boliches, ni nada con mucha gente y mucho menos con onda. Nos gustaba deambular por la ciudad sin rumbo, charlando, jodiendo, compartiendo. Esa noche, después de que los santos varones esperaran en la esquina a que nosotras termináramos de ser mujeres y tardar 45 minutos en salir de casa, caminamos hasta Luis María Campos, seguimos hasta Libertador y en uno de los kioscos de por ahí compramos una gaseosa chica (qué miserables! Una gaseosa chica para 4 personas!). Le digo al kiosquero: “me das una pajita?”, y me la dio. Nos quedamos un toque ahí y escuchamos detrás nuestro: “me das un sorbete?”. Automáticamente nos dimos vuelta los 4. Libertador=conchetas. Ahogamos la carcajada y salimos.
- Jajaja!!
- Pidió un “sorbete” la tarada. Jajaja!!!
- Jajaja!!
- “Sorry, me das un sorbeeeteee?”Jajaja!! (así era, le incluimos el “sorry” de concheta y alargamos la palabra “sorbete”. Los conchetos todo lo alargan.)
- Jajaja!!!
- Qué pelotuda, dejate de joder, cómo va a decir “sorbete?”, hablá bien loco, se dice “pajita”!!!
- El día que me escuchen pedir un “sorbete” péguenme un cachetazo para que reaccione, por favor!!
La última frase es mía. La dije yo. Y me avergüenzo. Es que algunas veces pido un “sorbete”, con la cabeza gacha, y rogando que Marcelo no me escuche.
~

5 en altamar dijeron:
Jajajaaja, yo también pido sorbete, por perseguida que soy, jajaja.
Además en esa época a las conchetas no las bancábamos, y pensar que los amigos de mi novio me tenían como tal, jajaja.
Genial Mar, me re gusta!!!!
Besos gigantes!!
Pajita està bien!!!...jajaja... yo tampoco sè que pedir algunas veces, o dijo pajita y me dà risa. Que boluda!!!
las conchetas todo lo alargan jajajaja.
Besitos!!!
Sí, es re loco que nos detengamos a pensar en eso... generalmente si es un hombre le pido sorbete, de pura perseguida! Qué lo parió, che, ya ni eso puede ser simple!!
Ni en esa época ni en esta, las conchetas (y los) son insoportables con ese tonito y sus caritas. Y si... todo lo alargan visteeeee, además de la "papa en la boca" como deciamos antes!
Besos chicas fieles!!
Es cierto, hablan como con una papa en la boca.
Es cierto, piden "sorbeeeteee".
Es cierto, ahora si se pide "pajita", por lo general hay algún/a gil/a que se ríe y no sé de qué, porque así se llamaba cuando yo era chico (sí, alguna vez fui chico), y a nadie se le ocurría asociar para el lado de los tomates.
Lolita, pide "sooorbete", por eso de la tonadita.
Yo, pido "pajita", de puro conservador que soy.
Menudo tema para un estudio psico-socio-cultural: "La semiótica de la pajita o el sorbete y su incidencia en la autoestimulación genital en la adolescencia y la edad adulta". ¿Verdad?
Mis respetos,
El Profesor
Jajaja!! Muy bueno Profesor lo del estudio!! Me hizo reir mucho!! Y si, es verdad, habría que hacerlo al estudio, porque créase o no, somos muchos los de este dilema en cuestión. Parece irreal que algo tan simple provoque dudas, risas, cavilaciones, sonrojamientos.
También habría que hacer una campaña para reivindicar el término "pajita", pobre, se debe sentir bastardeada la palabra!! Además... seamos sinceros... a quién se le ocurriría en el momento sexual pedir una "pajita", así, en diminutivo????? Jajaja!!
Besos, Profesor, y espero verlo más seguido por acá.
Publicar un comentario