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Me cansé de pensar títulos



Mi hijo se quedó a dormir ayer y hoy en la casa del bendito compañero, lo cual significa que no lo veo desde el viernes al mediodía... al menos preguntó las dos veces si se podía quedar a dormir. Al menos el gato sí se quedó conmigo en casa. Las fotos son de Kero Migato. Sí, el segundo nombre se lo puse para que sepan que es mío. Este no se me va, lo voy a castrar... (se me acaba de cruzar la imagen de Glenn Close con el conejo en "Atracción Fatal", que horror!!!). Lo voy a castrar para que no se vaya y se ande peleando, che, no de jodida que soy!!



En la de arriba de todo tenía 2 meses, ahora tiene 4.




En otro orden de cosas, les dejo una duda...

pregunto... si un tipo está esperando que vos le pegues un sopapo, y se queda ahi esperando, mansito, cuando a vos no se te cruzó ni remotamente la idea de hacerlo... es que se lo merece??

Aclaro que lo sé porque me lo dijo, me "comentó" que estaba esperando que le pegue un cachetazo y se quedó ahí esperando nomás... O_o

Ya sé que unas cuantas desearían haber estado en mi lugar en ese momento... perdí mi oportunidad, chicas.

Y vos, Pau, que lees "de incógnito", ya sé tu respuesta!! ;)


Buen finde gentessss!!



*

"Me voy a las 22"

A la salida del colegio me llama mi hijo para preguntarme si puede ir a la casa de un compañero. Le digo que si.
Hace un minuto recibo un mensaje de texto en el que me AVISA que llega a las 22.30hs a casa. No a las 20hs, como un chico normal. A las 22.30hs. Mi hijo casi que tiene vida "nocturna".
NO ME PREGUNTA, ME AVISA.
No puedo dejar de mirar el mensaje.
Esto es el acabose, señores.

*
El Lunes 1° Fran empezó el cole y allá fuí, al acto de comienzo de clases, preparada con pañuelos para el discurso que siempre hacen. Hace 6 años que escuchaba el mismo discurso, y sólo en 1° grado me conmovió, porque siempre el primer día les dan la bienvenida a los de 1ro y les hablan a los de 7mo, diciéndoles que éste es el último año, blabla. Siempre EXCEPTO ESTE AÑO QUE MI HIJO ESTÁ EN 7mo!!! Así que nada, no les dijeron nada...

Hace 6 años que nos hacen subir al aula para la presentación de maestros, mientras los padres chochos les sacamos fotos a los pollitos en sus bancos. 6 años EXCEPTO ESTE!!!

Miraba mientras subían los chicos por la escalera, buscando algún padre/madre que también subiera... no los ví y supuse que ya estaban arriba, porque abajo no había ninguno... así que dudando, subí las escaleras y llegué al aula... no había nadie, bueno, sí, los chicos y la maestra, pero ningún padre/madre... digamos que era la única ridícula que subió a saludar al pollito. La maestra me entreabrió la puerta, cruzamos 2 palabras, los chicos adentro me vieron y me saludaron y me dí cuenta que si seguía ahí parada iba a hacerle pasar verguenza a mi hijo, así que casi me lancé de cabeza por las escaleras hasta la salida.

La entrada era a las 13hs... eran las 13.20hs y ya estaba en la parada del colectivo pegando la vuelta a mi casa... sentí una angustia!! No hubo saludo a los de 7mo, no hubo fotos en el aula, no hubo charla, no hubo más padres avergonzando a sus hijos...
Sentí que me sacaron de golpe la niñez de mi pollito, que me hicieron soltarle la mano de golpe...
Puede ser que a todos los demás padres les importe un pepino todo esto y yo sea la única que se quedó con una sensación de vacío??

Una de dos, o yo estuve demasiado ciega todo este tiempo o de golpe y porrazo este pendejo se me fue de las manos...

Maldito colegio, malditos padres desamorados, que me refriegan por la cara que mi hijo ya es un adolescente cuasi independiente de mí.

Tengo una sensación de desarraigo que ni les cuento.


*

Mi viaje a Entre Rios

Llegué a Victoria, el micro me dejó a 30 kilómetros del lugar donde estaba mi hijo. Le pregunté al chofer si me podía bajar antes, pero me dijo que no, y yo tenía tanto sueño que no estaba en condiciones de hacer ningún "revoloteo de pestañas" para que me dejara bajar, jaja! Si me habrán bajado antes por eso! Incluso me han pedido el teléfono... una de las veces que viajé con mi prima pasó eso, y el chofer dele insistir y pedirme el celu. Obviamente me negué, ya había logrado lo que quería, que era bajarnos antes, jaja, así que después mi prima me cargaba diciéndome que le hubiera dicho que sí, que a lo mejor nos recorríamos el país viajando, jaja! He de decir que nunca fui buena negociando... siempre sexo gratis, jaja! XD

Decía, llegué a Victoria con el calor de las 17hs, bajé del micro con aire acondicionado a asarrrrrme con casi 40° en un pueblo polvoriento que no tiene árboles a la vista, pero tiene un casino de la gran siete (al menos por fuera, porque por dentro no es la gran cosa). Me dispuse a esperar el colectivo que pasaba a las 19hs, para ir al encuentro con mi peque, pero vino mi viejo, que recién se enteró que yo iba para allá media hora antes, a mi rescate, así que llegué a las 17.30hs a abrazar a Fran.

Me escondí en el asiento de atrás del Falcon, mi vieja llamó a Fran y le tapó los ojos, me bajé del auto y ahí nomás me lo comí a besos ante su cara de sorpresa. no fue una cara de sorpresa que uno diga "qué bruto, cómo se sorprendió este chico!!", jaja, pero al menos no fue cara de "vieja que mierda haces acá?", lo cual a su edad ya es algo!!

Pasé el resto de la tarde poniéndome un poco al día y a la noche vinieron tíos y primos a festejar el cumple. Mi viejo hizo asado, comimos afuera, nos atacaron las moscas, después vino la torta que mi vieja ya había preparado el día anterior, le pusimos las boludeces típicas que compré acá, velas, bengala, números, y a cantar el Feliz Cumpleaños!!!

A la 1am ya estaba durmiendo, todos se quedaron boludeando y yo al fin me fui a descansar. Más tarde me despertó mi pollito para dormir conmigo porque estaban todas las camas copadas. :)


*

De todo un poco y sus 13


Estaba tirada en la cama con un calor que no soporrrto, intentando dormir pero no, acá estoy, muerta de sueño sin poder dormir. Por mi cabeza dan vuelta varias cosas, así que vamos a hacer algo más productivo y voy a llenar el blog con estas boludeces.

Hace un rato discutí con Andrés, feo feo, él tiene su punto de vista, yo el mío, no nos ponemos de acuerdo, no hay modo. Y mientras le hablaba ("le rompía las pelotas"), se levantó de la cama, se sentó en la compu, abrió su facebook y chau, me quedé hablando sola... qué feo es cuando te hacen eso, te dejan hablando sola, con miles de palabras y sentimientos atravesados y un odio que te sube desde el fondo. Después se espantan cuando ven los capítulos de "Mujeres Asesinas"... ¬¬

En otro orden de cosas (aunque algo de esto tuvo que ver en la discusión), mi pichoncito cumple hoy 13 años... 13, no lo puedo creer. Él está en Entre Ríos con los abuelos, y mañana a las 14hs estaré llegando allá, obvio que no sabe nada, es una sorpresa.

Lo primero que se me cruzó cuando mi vieja me dijo de llevarlo fue: "Pero no voy a estar con él en su cumple!!", y no quería dejarlo ir. Pero pensándolo bien, este año no hay vacaciones, no vamos a ningún lado, y allá está su primo con el cual se llevan bien, así que con un gran esfuerzo y tratando de no ser tan egoista, lo dejé marchar.

Cuando le dije a Fran si quería ir con los abuelos, qué fue lo primero que me dijo? "Pero no voy a estar con ustedes para mi cumpleaños!", así que muchas ganas de ir no tenía por eso (y porque acá quedaba la compu, jaja!), pero le dije que este año no iba a tener vacaciones, etc, etc, y marchó contento.

Me gustó que le importara que no estuviéramos para su cumple, al menos no soy la única que piensa en eso!

Y la semana antes de irse, mi vieja me propuso pagarme el pasaje para que le cayera de sorpresa, así que estoy re contenta, él no sabe nada y ni se lo imagina, me muero por ver su carita cuando me vea. Bah, capaz que piensa "se me acabó la joda, vieja qué haces acá?", jaja, pero bué.

Y ese es el otro tema de mi desvelada, estoy muy ansiosa por el viaje, y pensando en que ya tiene 13, la putamadre!

Al menos estos 13 me están pegando mejor que sus 12, no es que esté totalmente preparada, pero lentamente voy asumiendo y asimilando que ya está, ya está en su camino, se viene una etapa jodida, menos mal que aún no empieza la secundaria, podría ser peor...

Recuerdo cuando lo llevaba a la plaza, cuando tenía que llevar el bolso con pañales y otra muda de ropa por las dudas, cuando éramos sólo él y yo, cuando lo llevé a su primer día de jardín, primer día de primaria, su carita de asustado y la mía... y este año se va para Córdoba de viaje de egresados, y yo no sé qué voy a hacer en ese momento, creo que me voy a morir literalmente. Él se va a ir feliz y yo voy a quedar acá una semana, sufriendo como una yegua, probablemente tomando pastis para no volver loco a todo el mundo y dejar vivir a mi hijo.

Pero bueno, falta un tiempo para eso, mientras tanto me voy a festejar sus 13, que es toda una vida para ese Pollito que tanto amo.


*

Volviendo a las raices...



Ultimamente mi hijo está... cómo decirlo... se fue al carajo. Está por demás contestador, cree que tiene la razón y la verdad de todo, no se le puede decir nada ni mandar a nada... si alguien se siente identificada, denme la bienvenida al club de las madres de hijos adolescentes o pre, así no me siento tan sola!

Ya no le hace asco a nada, te mira y te la manda, así de una... osea... está desbandado.

El otro día estaba quien les habla, explicándole unas cosas de matemática, porque Andrés ya había tirado la toalla al carajo, cansado de que el pendejo no estudie nada. Andrés se encarga siempre de la parte de Matemática y yo de Lengua, Sociales y Naturales. Así que con mi santa paciencia, le estaba explicando algunas cosas, ya ni recuerdo qué, pero ayudándolo y dándole tips para que le sea más fácil lo que estaba haciendo y no se complique al pedo, y de repente salta con un: "bueno, pero dejámelo hacer a mi manera, loco!"... LOCO... ME DIJO "LOCO".

Mi cara sufrió una transformación y creo que mi adorado polluelo sintió en el aire la mala vibra, porque a su vez su cara se transformó. Y bueno... por poco no pierdo el poco juicio. Lo cachetié un poco al grito de "a mí no me llamás "loco", quién mierrrrrda te crees que sos???? Que acaso soy un compañero tuuuuyo, que me decís "loco", la reputamadre!!!!!", y así, sin más, lo mandé a su habitación, antes de dejarlo como figurita estampada en la pared. "Que te ayude montoooto con las cosas que no sabes, que te ayude algún "loooco", pero a mí no me vengas maaas, que estoy sentada como una estuuupida enseñándote algo del puto tercer grado y estás en sexto, en sextooooo!!! y yo sentada acá con toda la paciencia, en lugar de estar haciendo cualquier otra cosa, pero noooo, el señormelassetodassoyrebanana, no se puede callar la boooca y contestar bien, me dice "LOCOOOO"!!!!! A míííí, a su madre, ubicaaaate, caraaaajo!!!!! Pendejo##%$&*¡###(/&!!!!!" ... todo esto con voz de ultratumba totalmente poseída por algún "espíritu maliiiignu", dirían los pastores brasileros de las 2 de la mañana.

El señormelassetodassoyrebanana ya hacía media hora que había dejado la silla y yo seguía sentada con el ojo que me temblaba.

Hace un raaato ya que está castigado por sus malas notas, por sus malas contestaciones. No puede ver tele, no puede usar la compu, no puede jugar jueguitos. Derramaba lágrimas de odio cuando se le puso la penitencia. Hace ya... no sé, como 1 mes. A la semana apareció con un 9 en no sé qué materia... UN 9!!!! Pero este no es mi hijo!!!! Así quiso "recuperar sus beneficios", pero le dije que no, que tenía que seguir sacando buenas notas y cambiar sus contestaciones, que me demostrara que el cambio iba en serio, blablabla... y bué, ya pasó 1 mes y el pibe cero bola, habrá dicho estos estan LOCOS, y volvimos a lo mismo de antes.

Nunca estuve de acuerdo con cagarlo a palos, sí me parece que un buen sopapo a tiempo puede ayudar a frenarlo. Igual, siempre fui más de sentarme y hablar. Yo y mi saaaanta psicología, hablemos, hablemos, que hablando se entiende la gente. Ja!

No sé, ya no sé qué más hacer. Me acuerdo de mi madre conmigo, por favorrrrr, las canas verdes que le he sacado, no sé cómo sobrevivió esa mujer!! Bué, tampoco sé como sobreviví yo, porque en esa época era el sopapo, el cinto, la chancleta, tetiroconloqueestemasamano. Hablar?? Con los hijos no se habla!!! Así era.

Bué, también nosotros éramos más "vivos", no era cuestión de contestarle a la madre en la propia cara y mucho menos tratarla de LOCO, era putear por lo bajo cuando no nos escuchaba, pero a los chicos ahora no sé qué les pasa! Te la mandan, así nomás! Y una no sabe cómo cuernos reaccionar, porque te supera, pero tampoco se quiere repetir el patrón de los padres, que más que respeto les tenías miedo, casi. Terrorismo en mi casa no, pero tampoco esta democracia total, en la que somos todos iguales, porque no es así, yo soy tu madre y vos mi hijo y me respetás, caraaaajoooo!!

Las pocas veces que le he pegado, termino llorando yo también, porque me duele, obvio no delante de él. Él llora allá y yo acá. Me siento una hija de puta, es mi pollito...

Así que esa noche, en un momento estaba él escuchando música y me quiso sacar a bailar. Yo le dije que no, y se me partió el Alma al ver cómo se alejaba con dolor. Pero fue "no". Cuando me vino a saludar porque se iba a dormir, le dije "buenas noches", le dí un beso, y listo, nada de mimos, nada de nada. Después me preguntó si estaba enojada, y le dije que sí, que me había dicho LOCO, y que no se lo podía permitir, me había dolido, así que que se fuera a dormir de una vez.



Creo que entramos en la etapa en que se empieza a notar más la diferencia entre padres e hijos, hay que marcarle los límites mucho más que antes, y esto me está costando muchísimo!! Obvio que sé que no lo tengo que dejar solo tampoco, y es natural que esto pase, pero como muchas otras veces... no quierooooo!!! Todavía instintivamente me agarra la mano a veces... y yo la aferro pensando en que quizás esa sea la última vez... porque crece y crece... y mi pollito se está diferenciando de mí... y eso es normal...


Así que acá estoy, sin saber qué cuernos hacer, preguntándome "cómo fue que me metí en estooo???". Qué difícil, la putamadre!




*

La pregunta del millón




Fui a buscar a Fran al cole para llevarlo a natación. Va 2 veces por semana, una de esas veces lo lleva mi vieja, y la otra yo. Muchas charlas entre madre e hijo han sucedido yendo a natación. Si llegamos temprano, nos sentamos 1 cuadra antes en el pilar de un edificio, si bien podemos entrar antes, nos gusta sentarnos ahí, es como si nos pusieramos de igual a igual, se crea una "amistad", una complicidad en esos momentos que es sólo nuestra.

Esta charla surgió caminando hacia el club:

- Má, además de la voz, también me va a cambiar la cara, no?
- Sí, vas creciendo y todo te va a cambiar.
- Qué bueno! Me va a cambiar la cara!
- Por? (Ya presintiendo hacia dónde iba la cosa)
- Porque soy feo.
- Fran, no sos feo!
- Sí, soy feo!
- Sos lindo, hijo! No porque sea tu madre, pero sos lindo. Cuando veas la nariz que te va a quedar, te vas a querer morir, ahora tenes una nariz linda, pero se te va a ensanchar.
- Cómo sabés?
- Porque tenes la nariz como Hernán (el padre biológico, o como yo lo llamo: "el espermatozoide". Franco es una mezcla muy evidente de Hernán y yo. Se parece mucho a mí, y mucho a él. Los ojos grandes como él y achinados como yo, las pestañas largas como él y hacia los costados como yo, la nariz es de él, el labio superior de él y el inferior mío, el pelo lacio como yo y el color como Hernán. Lo más impresionante es que tiene el mismo cuerpo que él. Cuerpo de "rugbier", la espalda muy ancha.).
Decía:
- Porque tenés la nariz como Hernán.
- Ay! Mamá!!!! Por favor!! Me podés decir qué le viste????
- !!?!



Esa sí que no me la esperaba.

~

De qué me estás hablando????


Hace unas semanas Fran tuvo control con su médico, Pablo. Vamos cada 3 meses, para que le cambie los medicamentos y ver cómo anda, porque es médico clínico y homeópata. Antes tenía muchos episodios asmáticos, y cada vez son menos, ya no recuerdo la última vez que lo llevé al hospital para que le hicieran nebu con oxígeno. Hace varios años que lo atiende, así que hay confianza. Después del control rutinario, y preguntas varias, surgió esta charla:


- Pablo, te doy la libreta de vacunación y te fijás si Fran tiene la de la Hepatitis B, porque en el colegio ofrecian dársela, pero se me pasó la fecha y no sé si la tiene. Ahí figura una de Hepatitis, pero no entiendo bien cuál es. Cualquier cosa me haces una receta y se la doy particular.

- A ver... no, no la tiene, pero porqué quieren dársela?

- No sé, en el calendario de vacunación que tengo yo no figura, pero a lo mejor es viejo y lo renovaron. Vos no sabés?

- Mirá, es una locura que se la den a esta edad, no tiene sentido, así que te hago un certificado de que Franco está bajo cierto tratamiento y por eso no se puede vacunar todavía, así si te dicen que se la tenés que dar no joden. La Hepatitis B se contagia por fluidos y por sangre, entendés? Si no va a tener relaciones sexuales todavía, no entiendo porqué se apuran tanto, no es necesario... pará... cuántos años tiene ya Franco?

- Doce.

- Ah! Entonces sí!!! Que se la dé!!!

-...




Qué cuernos me quiso decir acerca de mi pimpollo chiquito, nene de mamá, bebé, cosita chiquitita, pollito mío????????????


Permiso, me voy a tomar un Nervocalm y no vuelvo.


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La entrada a su mundo



Hace unas semanas le compré unas zapatillas a Fran. Las Topper, negras, clásicas. En realidad lo de clásico está en duda, porque ahora Topper pertenece a Brasil y cambiaron las letras del logo, el símbolo y la zapatilla. Cuando la vendedora me las mostró puse cara de asco, pero con ese verso de Brasil, me las traje a casa igual. Quedaron unos días en la caja, sin pena ni gloria. Hasta que caminando por Cabildo, veo la zapats (así le decimos con mi hijo) clásicas. Las de siempre, las “verdaderas”, no las nuevas horrorosas. Recién ahí se me prendió la lucecita, seguramente quedaron algunas todavía decentes, no todas pertenecen a la nueva camada. En algún lado las iba a encontrar. Y me fui derechito a cambiar las horrorosas. Tenía que comprarle 2 pares de zapatillas, porque uno de las que tiene le quedaron chicas y el otro par habla. Lo juro. A veces creo que me miran también, pero deben ser cosas mías. Ahora, que hablan, hablan. Obvio al zafarrancho de mi hijo le gusta que hablen, que estén hechas polvo, él las ama así. Yo espero que le queden chicas de golpe para tirarlas, porque ni darlas vale la pena.

Ya tenía unas en vista, las Topper reforzadas, esas por ahora están iguales. Pero como Fran quería las otras, marché con la cajita a casa y de casa al negocio de vuelta.

Fran transpira mucho, pero mucho los pies, por eso no puede usar otras que no sean de lona. Desde chiquito tuvo ese problema, y desde chiquito nos quedamos los dos con la ñata contra el vidrio de las casas de deportes porque nos encantan las zapatillas “armatósticas” (viene de armatoste el invento). Esas de cuero o de lo que sea, pero grandes, con mucha suela, esas que vos la miras y te miran (estas sí te miran), dicen “acá estoy”. Pero no se puede. A menos que duerma con las zapatillas puestas, porque aún con las de lona, te querés morir si se las saca delante tuyo. Te lagrimean los ojos, doy fe.

Volví al negocio para cambiarlas por las reforzadas que yo quería, y dudé con el número. Jamás de los jamases me voy a acordar el número de zapatilla, ni de calzoncillo, ni de pantalón, ni de nada. No hay caso, a duras penas sé el mío. Y como me mandé sola, las zapats se quedaron y volví a casa con un vale.

Hoy volvimos de natación y pasamos por el negocio. Con el vale, con mi hijo, con la certeza de las reforzadas.

Pero de pronto se queda mirando las Converse. Ahá.
- Qué mirás?
- Que me podrías comprar las Converse en lugar de las Topper (mi hijo hablando de marcas!!! No de zapatillas, sino de marcas. Bienvenida al mundo pre-adolescente una vez más. Cachetazo y balde de agua fría.)
- Pero si yo te dije la otra vez que te compraras las botitas de Converse y me dijiste que no porque tienen una estrella, que eso es de nenas!!
- Si, pero ya fue, me gustan.
- Y porqué ahora sí y antes no? (Intuición de madre…)
- Porque algunos de mis compañeros las usan (Totalmente acertada mi intuición. Entramos al mundo de las marcas, nomás.)
- Ok, fijate los colores y estampados que hay decime cuál te gusta.
- Me gusta esta verde, pero Sebastián ya la tiene.
- Bueno, pero no importa que él ya la tenga, no hay demasiados colores, y sino fijate otra o buscamos más colores en otro lado.
- Bueno, las verdes están bien. Me las pruebo.

Me mostró cómo se atan los cordones “ahora” (ni que se hubiera inventado ayer atarlos alrededor del tobillo, pero para no desilusionarlo con lo que su generación “inventó”, le dejé que me enseñara).

El tema real del post, después de tanto prólogo, viene porque Fran se empezó a pasear de acá para allá y se miraba en el espejo, se levantaba el jean para verlas mejor, rotaba en sí mismo. Hoy no me preguntó cómo se veían las zapatillas en él. Se miró al espejo y se gustó. Y no dejaba de mirarse y mirarlas. Ya no importaba mamá, sino sus compañeros y la marca. El estilo. El pertenecer.

Y de fondo sonaba Maná con no sé qué canción. Y lo miraba en su proceder. Y quise largarme a llorar. Como cuando empezó la guardería y lo dejaba para irme a trabajar. Como cuando le compré su primer guardapolvo cuadrillé para el jardín. Como ese día en un supermercado cuando me dí cuenta que al año siguiente le tendría que comprar el guardapolvo blanco. Como cuando le regaló a la vecinita un chupetín pico dulce con una cintita atada. Como cuando me mostró una carta de amor que le escribió a una compañera. Como cuando se fue a la plaza con el vecino amigo suyo. Como cuando viajó por primera vez solo en remis. Como cuando se subió al colectivo y lo vi alejarse sin mí, y enseguida me llegó un mensajito de texto diciendo: “No te quedes con el corazón en la boca. Te amo”.

Así quise llorar. Se me llenaron los ojos de lágrimas, pero me contuve. Para no avergonzarlo delante de la vendedora, para dejarlo ser. Y para no ser papelonera, lo reconozco. Miré para abajo, rogando que no se diera cuenta de mis ojos húmedos y respiré profundo.

Y salimos del local, con sus zapats Converse verdes puestas, y sus amadas zapats que hablan metidas en la caja, ahora olvidadas.







Verdes, Andy, verrrrrdes!!! Para tu alegría total y mi pobre bolsillo que ahora tiene que comprar ropa que combine un poco!! Verrrrrrdes!!!



~

Es normal, pero no quieroooo!!




Es hora de que hable del tema de una vez por todas. Que lo largue. Yo estoy enterada, pero es como si pusiera una barrera entre el "saberlo" y el "SABERLO". Lo tomé con total naturalidad, pero sé que algo estoy negando.

Mi hijo, mi peque, mi Fran, mi Pitu, tiene flequillo. Siempre lo tuvo, porque tiene un pelo re lindo y demasiado lacio, él quiere ponerse gel y peinarse "a la gomina" (jajaja, que viejaaaa!), hasta no hace mucho quería tener raya al costado y peinarse el flequillo para el costado. No sé si soy clara, vendría a ser como los hombres de antes, ese peinado "a la cachetada". Siempre lo llevamos al mismo peluquero, desde chiquito, porque las pocas veces que intenté con otro, le arruinaron la cabeza. El tema pasaba porque vivimos en varios lados, y llevarlo hasta Colegiales a veces quedaba a trasmano. Pero Mario es un genio, siempre entendió lo que le pedimos, y tiene su santa paciencia con mi hijo que se mueve para todos lados. Por lo menos hasta ahora nunca le cortó una oreja. Eso ya es bastante.

Hace un par de años, mientras esperábamos que Mario nos atienda, Fran me dijo que quería cambiar de corte. No muy convencida, decidí que ya era tiempo de que decidiera él (valga la redundancia), y le pedimos a Mario un libro con cortes y peinados de chicos. Eligió uno de raya al costado. "Ese??", pensé. Era muy "formal", pero bueno, peor hubiera sido que eligiera uno tipo milico, rapado casi a cero, o alguno medio "punk". Así que lo dejé. He de decir que lo ví a Fran después de lavarse la cabeza ensayando el peinado en el espejo y le queda bien (sí, ya sé, es mi hijo, supuestamente para mí todo le queda bien, pero algo de objetividad tengo, y si le quedara espantoso, lo diría). Pero ese peinado dura lo que dura su pelo mojado, porque enseguida vuelve a su estado original. Mario nos dijo que es porque lo tiene muy lacio y el pelo sigue la forma de su remolino.

Cuestión que se sentó, le dijo que ese corte quería, y Mario nos advirtió que era difícil que le quedara así por las razones que antes dí, pero con paciencia, gel y tiempo, quizás se le acostumbraba.

Es el día de hoy que mi hijo tiene el mismo peinado de siempre. La paciencia y el tiempo no le jugaron a favor.

Quedamos en que mi peque tiene flequillo. Largo, le tapa las cejas. Le llega casi hasta los ojos, excepto cuando recién se lo corta que le queda un poquitito más arriba porque sino estaríamos en la peluquería cada 15 días. Igual, vamos a la peluquería cada mes, mes y medio. Es impresionante cómo le crece el pelo y las uñas. Si las uñas me crecieran tan rápido yo estaría feliz.

No sé ni cómo, hace unas semanas, estábamos hablando de no sé qué, y me cuenta algo, previa levantada de flequillo. Se me paralizó el mundo unos segundos, quedé mirándolo entre absorta y horrorizada, mi mente largó un "procesalo YA", y seguí como si fuera lo más normal del mundo.

Racionalicemos: no es que no sea normal, SÉ que es normal, pero no importa, a mi me jode que sea NORMAL. En realidad me jode otra cosa. Y es darme cuenta... no, no, darme cuenta no, porque todavía no me dí cuenta. Es aceptar... menos, aceptar tampoco. Mirá si lo voy a aceptar!! Ja!! Estamos todos locos!! ... Bueno, ES ASÍ y punto, no crean que porque lo escribo lo acepto y lo comprendo. Lo cuento nomás.

Mi hijo se levantó el flequillo y me dijo:

- Tengo un montón de granitos, me podés comprar alguna crema?

Mi hijo tiene ACNÉ. Si las matemáticas no me fallan, sería así:

Regla de tres simple:

ACNÉ = PUBERTAD.
PUBERTAD = PRE-ADOLESCENCIA.

Chau. He dicho.

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Número 12



Y acá estoy de vuelta. Volví la semana pasada, pero no tenía ganas ni tiempo para escribir y hacer comentarios. El jueves fue el cumple de mi hijo, 12 añitos se mandó el nene, y yo con un ataque de madre paranoica que no puede creer que hayamos llegado hasta acá, que se “me” vaya, que crezca y no le importe nada de su pobre madre, que no se detenga a considerar que no puede seguir creciendo y creciendo como si nada más pasara a su alrededor, porque a mí me pasa de todo. Lo miro y lo miro como si estuviera enajenada, como si él no fuera él y yo no fuera yo. Miro sus piernas largas, su porte de futuro hombre (si, recién tiene 12, pero soy exagerada!), su espalda ancha, sus pies grandes. Observo en silencio su longitud cuando duerme y no puedo creer (ni quiero!) que no era más que 46cm cuando nació y ahora ocupa casi toda la cama. Cuánto falta para que le cambie la voz????? Ahí palmo, caigo muerta, no hay discusión al respecto, lo sé con certeza. A quién carajos se le ocurrió que uno tiene que cambiar la voz cuando crece???? Y no me vengan con Dios los que creen en él, ni con la Naturaleza. Uno podría tener la misma voz toda la vida, cuál es el problema? Claro que cuando ya está estipulado que la voz te cambia, si no te cambia es una desgracia, porque se ríe de uno hasta el que no tiene ganas. Así que mejor que le cambie la voz nomás, para que se ponga al tono con esta sociedad. Pero yo ya hice mi inversión, para el Día del Niño le regalamos un radiograbador, con casetera incluida y mic, para que al menos me deje un testimonio de que alguna vez fue un nene y fue hijo mío, para que cuando me agarre el achaque de vieja loca y desarraigada, ponga un cassette de él y escuche su vocecita, en lugar de tomarme un Nervo-calm como los que tomaba el papá de Mafalda.
Después de esta descarga irracional, pero que para mí tiene mucho sentido (¿?), paso a decir que le festejamos el cumple el sábado en casa, que vinieron sus amigos, que es la 2° vez en la vida que no le decoro la torta con algún personaje de sus favoritos, que se divirtió, que lo escuché reirse, que estuvo contento también porque el jueves vino uno de sus amigos y se quedó hasta el sábado y el viernes vino su prima y se quedó hasta el domingo, que yo tuve la casa patas para arriba de tanto chico desde el jueves hasta el domingo, pero que al fin y al cabo él la pasó bien y se sintió feliz, y eso es lo que más me importa más allá de mis paranoiqueadas.
Se siente importante con sus 12 años y estoy orgullosa de eso.
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Pichón en vuelo

Y estaba pensando… ahora qué hago con mi pichón que se me escapa? Está próximo a cumplir los 12 años, cosa que me encanta y me aterra. Ya viaja desde el cole a casa solo en colectivo (lo voy a esperar a la parada), se va en colectivo a la casa de la abuela, viene de allá (siempre esperando alguien en la parada)…quiere ir solo a comprar a los chinos que están a dos cuadras, y es feliz si tiene que hacer un mandado... cosa que no hace porque no lo dejo. Pero me lo pide, quiere volar solo, sin mí. Y está en todo su derecho, lo acepto, está bien que sea así, señal que está creciendo como corresponde. Pero… y yo???? Qué lugar vengo a ocupar yo en esta historieta?? Sólo el de espectadora?? Me tiemblan las piernas de pensar en el viaje de egresados y eso que faltan casi 2 años. Ya me hago malasangre por anticipado, para no perder la costumbre. Así que imagínense ahora...
Cómo puede ser, yo que siempre fui tan liberal, que para mí hay que dejar vivir, que cada uno haga lo que quiera mientras no joda como mala persona. Que siempre le critiqué a mi vieja ser tan corta mambo, tan pacata, tan absorbente, tan controladora… ahora se me da vuelta la tortilla, ahora hasta llego a creer que la entiendo (¡!), ahora es mi turno de sufriiiiiir como la madre que soy, de volverme incoherente, de no entender razones!!!
Por suerte dentro de tanta incoherencia y ataque de nervios, no dejo de ser objetiva y dejo que mi hijo haga algunas cosas (suena re castradora), no todas las que él quisiera lamentablemente, porque como siempre le digo y sostengo: “no es que no te tenga confianza, no le tengo confianza a los demás”, y por eso en este bonito siglo cada vez hay que tener más cuidado con todos en la calle y en la vida. Pero ciertas cosas ya hace, como lo del colectivo. Y ante cualquier ataque de absorbencia que tengo, mi hijo me dice: “No te preocupes, má. Todo va a estar bien”, se da media vuelta y hace lo que tiene que hacer… no darme bola. Y me quedo mirando cómo se aleja en el colectivo, mientras me saluda con una gran sonrisa… y me quedo con las piernas temblando y paranoica.


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