De hace un tiempo a esta parte, cada vez que tengo que salir con alguien o alguien tiene que venir a casa, me fastidio. Uno de mis problemas es la gran incomunicación en la que me he sumido, mi ostracismo. Entonces no me dan ganas de que venga nadie ni de ver a nadie ni de salir con nadie. Todo lo contrario a lo que yo era, puesto que mi casa era algo así como la casa del pueblo, con las puertas siempre abiertas, y yo era una “buena amiga”, no tenían que llamarme dos veces para que vaya adonde querían, siempre comprometida en las causas, buenas o malas. Si no podía, era porque mi hijo estaba enfermo o no tenía quien lo cuidara, de lo contrario me comportaba como una girl scout, “siempre lista”.
Extraño esa etapa de mi vida, esa que era yo y que al mirarme al espejo ya no encuentro. Estoy huraña, solitaria, esquiva.
En qué momento pensé que esta era la “solución”, no lo sé. Ni siquiera sé si lo pensé y lo decidí o simplemente por sentirme maltratada me encerré sin consultármelo.
Por sentir que la vida no es como yo la imaginé, que la gente no es como la creí, que parece que hay más personas dispuestas a lastimar que a acompañar. Que todo parece la ley del más fuerte, que si no pisas cabezas te quedas con un zapato hundido en la cara mirando el suelo, que si no sos como los demás, entonces sos “rara” y hay que apartarte, sacarte del camino, deja
rte sola, hacerte un vacío, humillarte, joderte, dañarte, apalearte.Como consecuencia de todo esto, un día en medio de una crisis nerviosa “decidí” esfumarme, desaparecer, no molestar más, hacerme invisible, desintegrarme. Me encerré en el único lugar que puedo estar “a salvo”: mi casa. Una cosa lleva a la otra, las excusas de “tengo que estudiar”, “tengo que limpiar”, “mi hijo está enfermo”, etc., me dieron una pequeña protección del mundo exterior cuando no entendían porqué yo no salía ni porqué ellos no entraban.
Pero esto fue una trampa, porque entonces me convertí en blanco de mi soledad, de mis angustias, de mi pasado, de mis nostalgias, de mis recuerdos, de mis fantasmas. Fui presa de mí en mi casa. Y como había tirado lejos la llave para no volver a sufrir, cuando la quise buscar para salir de este nuevo sufrimiento, no la pude ni la supe buscar.
Y acá estamos, en este 2009 buscando la llave para abrirme y salir. No es que esto se me haya ocurrido ahora, ya la anduve buscando, sobre todo cuando me estaba mudando y uno revisa las cosas guardadas, pero la llave no apareció. Será porque el 2008 fue un año más violento para mi cansada Alma que el 2007, y cada vez que asomaba el hocico por alguna hendija, alguien me daba un golpe con un diario viejo. Será porque en el 2007 sufrí también mucho y aún no sabía lo que me esperaba. “Pensaste que eso era duro? Pensaste que eso era sufrir? Acá tenés más, siempre más”, decía el 2008 con un tono horriblemente burlón, por no decir que se me cagaba de risa en la cara.
Y ahora este 2009…
Nuevito, limpito, a estrenar, con 12 cómodos meses por delante, luminoso, a veces con lluvia, frío y demasiado calor.
Será tan sólo un cambio de días, pasás del 31 de Diciembre al 1° de Enero en un santiamén. Tirás un calendario para empezar otro como tantas veces a sucedido, y en los que en realidad no sucede nada, es sólo una forma cómoda de encasillar el tiempo para darle sentido a nuestra razón.
Será sólo eso, pero en mi actual estado es también una oportunidad para dejar atrás lo que tiene que ser dejado, y emprender un nuevo camino con la llave en la mano.
Es eso: UNA OPORTUNIDAD.
Por eso lo comencé con tanta alegría y lo esperaba con mucha expectativa. Porque era el límite que me había impuesto internamente para decidirme (esta vez sí) a decir: “Basta”.
Tengo miedo de lo que me pueda encontrar al abrir la puerta. Pero tengo terror a quedarme de este lado con la incertidumbre de “qué hubiera pasado si…”.
Retomando lo de mi amigo… qué alegría fue que viniera! La pasamos muy bien los tres, riéndonos hasta saltar las lágrimas con nuestras boludeces de siempre.
Cómo algo tan angustiante se puede convertir en una de esas cosas que te llenan el Alma y te dan ganas, ahora sí, de hacer saltar la puerta de una patada, incluso con la llave en la mano.
~

5 en altamar dijeron:
Por què fue tan malo tu 08 ??, què te hizo tanto mal ?
Creo que uno, a medida que va creciendo, aprende con què gente puede contar, y con cual no. Cuàl se merece tu consuelo, y cual no. Uno va encontrando "la diferencia".
Buscala, fijate bien, no dejes que te lastimen. Nada que te haga sufrir vale la pena.
Y què bueno que te divertiste con quien no tenìas ganas de ver, eso es hermoso.
Lindo Blog.
Te sigo... Besitos.
Mmmmm... nunca venis por tu "casita"?
Andy:
Hola! No, no puedo entrar todos los días y a veces es un pase rápido para ver qué hay por ahi, pero no escribo.
Mi 2008 fue horrible, pero ahora a la distancia lo tomo como una "lección", para intentar no cometer los mismos errores. Es muy difícil, no sé si es por mi historia o porqué, pero confío enseguida en la gente aunque a veces mi sexto sentido me advierte que me cuide. Claro, no le hago caso y así me va. Pero de todo se aprende y este año estoy dispuesta a que sea diferente. "No hay mal que por bien no venga", diría mi abuela!
Gracias por pasarte y por escribirme, ya me sentaré a leer el tuyo. Te dejé un mensaje en mi entrada "señales"!
Besos!!!
Mar:
Ahora sí, el último.
¿Una última sugerencia?
Los chinos, que no tienen letras sino ideogramas, tienen uno que se llama "Crisis", pero que está "emparentado" (por llamarlo de alguna manera) con otro que se llama "Oportunidad", por eso de que cada ideograma tiene un significado central y cuatro periféricos (según el tono que use).
Crisis, como significado central, está rodeado por: "Oportunidad", "Tránsito", "Dolor" y "Crecimiento" (se lo dice alguien que estudia chino hace varios años, créame).
Pues bien, entonces se interpreta así: "Toda crisis es una oportunidad para transitar el dolor para poder crecer". ¿Ve?
Y por favor, ni se le ocurra no abrir la puerta por más miedo que le dé.
Si hay algo triste de ver en la vida, es a un ser humano diciendo (o pensando, o sintiendo): "... ¿Y si lo hubiera hecho?".
En la vida no hay ni "hubiera" ni "hubiese". Hay lo que hay.
Y a veces suceden cosas que no comprendemos, que nos hacen daño, pero con el paso del tiempo nos damos cuenta que sirvieron para descubrir otras que nos hacen inmensamente felices.
Eso porque en esta vida (como en las máscaras griegas) alegrías y tristezas; risa y llanto; éxito y fracaso... todo, viene por pares.
Y para eso, los chinos tienen un proverbio (entre los miles de proverbios que tienen): "Si el caballo del señor Wang se escapó, a lo mejor no es tan malo". Proverbio que, en la interpretación occidental, sería: "No hay mal que por bien no venga".
Cuando esté a punto de mandar todo a la mierda, o se sienta tan cansada de que la vida le dé y le dé, trate de recordar esto y hacérselo carne.
No sé, digo, es un humilde aporte, ¿no?
El Profesor
Profesor:
Ya sabía que "Crisis" para ellos es "Oportunidad". Lo que no sabía era todo el resto.
Cuando una vive una crisis (yo, para ser más precisa), lo toma como algo casi fatal. En realidad lo que toma como algo fatal es lo que hizo que la crisis surgiera. También creo que cuando una cae en esas, es porque ya está cansada de que las cosas sigan como están. Quiere mandar todo al cuerno. Todo lo que ya no le parezca bien, claro. Y para mí las cachetadas vinieron todas tan juntitas, tan dolorosas, que el resultado de mi crisis fue encerrarme. La decisión equivocada, lo reconozco porque lo padezco. Pero en ese momento sentí que era lo mejor para mí. Si lo que me molestaba estaba afuera... entónces quedate adentro y no salgas. Pasó tan gradualmente que cuando me enteré, ya había cerrado la puerta hacía rato. No es fácil ver las salida, abrir la puerta, asomarse sabiendo qeu hay muchas cosas que te afectan y te afetarán. Pero a esta altura tampoco es fácil quedarse adentro. Y los 31 me encuentran de buen humor y con ganas, como hacía rato no sentía.
Muchas gracias por los consejos!
Besos!
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