
Me quedó pendiente en qué quedó “aquello” por lo que me fui a buscar aire y volví. Claro está que “el que se va sin que lo echen, vuelve sin que lo llamen”, y en esas me anoté yo. Volví porque extrañaba mi casa, mis cosas… y sobre todo a Andrés. Los primeros días (me fui 5!!) estuvieron bien, pasables, tolerables. La hospitalidad de Varela estuvo bien, el tema era yo, que no me había ido en buenos términos de casa. Obviamente me fui para volver, no es que dije “san, se acabó”. Pero supuse que si hablar y gritar y patalear y dialogar no era suficiente incentivo para que las cosas cambiaran un poco, entonces me iba para darle espacio a que pensara si nos extrañaba (sobre todo a mi hijo). A veces cuando uno está compartiendo casi todo el día, todos los días, durante 6 años, es muy difícil darse cuenta si ya uno extraña y quiere realmente o sólo está acostumbrado. Así que allá partimos, colectivo, subte, tren y colectivo nuevamente de por medio.
Andrés y Fran se mandaron mensajes todos los días. Que “te amo”, que “duermas bien”, que “cómo la estás pasando”, etc, etc. Apenas subimos el primer colectivo, Andrés (que nos acompañó a la parada) le mandó un mensajito. Casi, casi y que me vuelvo. Pero no, no perdamos el juicio por un mensajito, sigamos con el plan. Culo del mundo, allá vamos!!
Ellos se mensajearon todos los días, y mi cel no recibía ni uno. Aja!! Las cosas se trastocan un poco, y ya no sabía si estaba en Varela por mí o por mi hijo, o por los dos, o por qué!!! Desgraciado, me mandaba besos a través de Fran pero mi cel no sonaba. Y yo me creía Fermina Daza en “El amor en los tiempos del cólera”, quería que mi amado me vaya a buscar porque yo era muy orgullosa para volver sin que me lo pida.
Pero volví nomás. “Vueeeelve el peeeerro arrepentiiiido…” diría el Chavo!! Ya no era la protagonista de una novela de García Márquez, sino la Chilindrina. Qué lo parió!!!
De todas formas y para mantener un poco mi orgullo (el cual en realidad nunca tuve pero hubiera querido), me convencí que volvía para hablar las cosas como personas adultas. No es que creyera que irme fue una pendejada, porque considero que un poco de tiempo a veces es necesario (soy del bando de las que creen en “tomarse un tiempo para pensar”), pero volver también lo era, porque yo no soy Fermina Daza, y no me iba a arriesgar a que nunca me fueran a buscar. Pasados unos días, teníamos que hablar. Punto.
Nos fue a esperar a la parada, no porque se lo pidiera (ahí si fue “orgullito”, porque ni “orgullo” se puede llamar lo mío), sino porque mandó mensaje para saber a qué hora llegábamos. Estuvo con Fran, todo bien, charlaron un rato y después me preguntó a mí cómo la había pasado.
(N.T.: hoy me compré un “patalín”, ese helado con forma de pie que existía ya cuando era chica. Salimos con Fran y compramos helados para el postre, lo vi y quise probar si era tan bueno como lo recordaba. Acabo de ir a buscarlo al freezer para comerlo mientras escribo, y la verdad es que cuando lo abrí me sorprendió… o a mí se me agrandó mucho la cabeza o mis recuerdos están trastocados, porque me parecía que era más grande. O tal vez es la crisis, que ya no hay plata para hacer un patalín n° 38 y nos conforman con uno n° 34… en fin. Algunas cosas es mejor dejarlas en el recuerdo, que siempre es generoso.)
Decía, me preguntó cómo la pasé, y le respondí tipo monosílabos, para que se dé cuenta de… ALGO!!!! Carajo, cómo cuesta relacionarse!!! Bueno, conclusión que al rato se fue a dormir, y yo con la estúpida idea de que me viniera él a hablar, me agarrara por la cintura, me dijera que nos había extrañado, que no podía vivir sin nosotros, que esos días fueron para él un martirio, etc, etc. Yo todavía adentro de una novela. Así que cuando vi que el tipo se acostaba así sin más, lo llamé (que acertada soy para los momentos), fuimos al patio y le hablé. Sí, yo le hablé a él. Fermina Daza un poroto (¿?). El tipo ofendido porque él me preguntó cómo me había ido y yo no le pregunté lo mismo a él. Pero deja de ofenderte, tarado!!! No ves que te estoy esperando, que me muero porque me abrases, porque aflojes vos primero!!! Una cosa lleva a la otra y al fin me dijo que me extrañó, que me ama, que nos ama, que quiere estar con nosotros a pesar de nuestras diferencias, que eso no hace que él no me ame, sino que me ama cada vez más.
Andrés no es un hombre al que le gusten demasiado las palabras (si bien habla un poco más que el hombre promedio), es un hombre al que le gustan las acciones. A mí me encantan las palabras y las acciones, pero bueno, todo no se puede.
En conclusión, el jueves (día real del cumple de Fran), llegó del trabajo y le regaló una pelota de futbol. A Fran no le gusta jugar al futbol, y por eso muchas veces la pasa mal con otros chicos, porque se supone que es una regla general que los varones nacen con la pelota bajo el brazo. Hay veces en que Fran juega igual para no desencajar tanto, pero los otros chicos se burlan de él porque no sabe patear bien, hace cualquier cosa. Es por eso que hace tiempo le digo a Andrés que lo lleve a una plaza para enseñarle lo básico, lo justo y necesario, para que no se burlen. Pero no hay caso, dice que sí, pero no hace nada.
Que haya aparecido con una pelota de regalo, sin decirme nada, por Motus propio, es un avance. Es una forma de decir que lo quiere. Es su forma. Osea que está dispuesto a ir a la plaza y enseñarle, al fin. Con decirles que casi me pongo a llorar abrazada a la pelota!!
No hay caso… soy la Chilindrina.
Andrés y Fran se mandaron mensajes todos los días. Que “te amo”, que “duermas bien”, que “cómo la estás pasando”, etc, etc. Apenas subimos el primer colectivo, Andrés (que nos acompañó a la parada) le mandó un mensajito. Casi, casi y que me vuelvo. Pero no, no perdamos el juicio por un mensajito, sigamos con el plan. Culo del mundo, allá vamos!!
Ellos se mensajearon todos los días, y mi cel no recibía ni uno. Aja!! Las cosas se trastocan un poco, y ya no sabía si estaba en Varela por mí o por mi hijo, o por los dos, o por qué!!! Desgraciado, me mandaba besos a través de Fran pero mi cel no sonaba. Y yo me creía Fermina Daza en “El amor en los tiempos del cólera”, quería que mi amado me vaya a buscar porque yo era muy orgullosa para volver sin que me lo pida.
Pero volví nomás. “Vueeeelve el peeeerro arrepentiiiido…” diría el Chavo!! Ya no era la protagonista de una novela de García Márquez, sino la Chilindrina. Qué lo parió!!!
De todas formas y para mantener un poco mi orgullo (el cual en realidad nunca tuve pero hubiera querido), me convencí que volvía para hablar las cosas como personas adultas. No es que creyera que irme fue una pendejada, porque considero que un poco de tiempo a veces es necesario (soy del bando de las que creen en “tomarse un tiempo para pensar”), pero volver también lo era, porque yo no soy Fermina Daza, y no me iba a arriesgar a que nunca me fueran a buscar. Pasados unos días, teníamos que hablar. Punto.
Nos fue a esperar a la parada, no porque se lo pidiera (ahí si fue “orgullito”, porque ni “orgullo” se puede llamar lo mío), sino porque mandó mensaje para saber a qué hora llegábamos. Estuvo con Fran, todo bien, charlaron un rato y después me preguntó a mí cómo la había pasado.
(N.T.: hoy me compré un “patalín”, ese helado con forma de pie que existía ya cuando era chica. Salimos con Fran y compramos helados para el postre, lo vi y quise probar si era tan bueno como lo recordaba. Acabo de ir a buscarlo al freezer para comerlo mientras escribo, y la verdad es que cuando lo abrí me sorprendió… o a mí se me agrandó mucho la cabeza o mis recuerdos están trastocados, porque me parecía que era más grande. O tal vez es la crisis, que ya no hay plata para hacer un patalín n° 38 y nos conforman con uno n° 34… en fin. Algunas cosas es mejor dejarlas en el recuerdo, que siempre es generoso.)
Decía, me preguntó cómo la pasé, y le respondí tipo monosílabos, para que se dé cuenta de… ALGO!!!! Carajo, cómo cuesta relacionarse!!! Bueno, conclusión que al rato se fue a dormir, y yo con la estúpida idea de que me viniera él a hablar, me agarrara por la cintura, me dijera que nos había extrañado, que no podía vivir sin nosotros, que esos días fueron para él un martirio, etc, etc. Yo todavía adentro de una novela. Así que cuando vi que el tipo se acostaba así sin más, lo llamé (que acertada soy para los momentos), fuimos al patio y le hablé. Sí, yo le hablé a él. Fermina Daza un poroto (¿?). El tipo ofendido porque él me preguntó cómo me había ido y yo no le pregunté lo mismo a él. Pero deja de ofenderte, tarado!!! No ves que te estoy esperando, que me muero porque me abrases, porque aflojes vos primero!!! Una cosa lleva a la otra y al fin me dijo que me extrañó, que me ama, que nos ama, que quiere estar con nosotros a pesar de nuestras diferencias, que eso no hace que él no me ame, sino que me ama cada vez más.
Andrés no es un hombre al que le gusten demasiado las palabras (si bien habla un poco más que el hombre promedio), es un hombre al que le gustan las acciones. A mí me encantan las palabras y las acciones, pero bueno, todo no se puede.
En conclusión, el jueves (día real del cumple de Fran), llegó del trabajo y le regaló una pelota de futbol. A Fran no le gusta jugar al futbol, y por eso muchas veces la pasa mal con otros chicos, porque se supone que es una regla general que los varones nacen con la pelota bajo el brazo. Hay veces en que Fran juega igual para no desencajar tanto, pero los otros chicos se burlan de él porque no sabe patear bien, hace cualquier cosa. Es por eso que hace tiempo le digo a Andrés que lo lleve a una plaza para enseñarle lo básico, lo justo y necesario, para que no se burlen. Pero no hay caso, dice que sí, pero no hace nada.
Que haya aparecido con una pelota de regalo, sin decirme nada, por Motus propio, es un avance. Es una forma de decir que lo quiere. Es su forma. Osea que está dispuesto a ir a la plaza y enseñarle, al fin. Con decirles que casi me pongo a llorar abrazada a la pelota!!
No hay caso… soy la Chilindrina.
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1 en altamar dijeron:
Chilindrina; se me llenaron los ojos de làgrimas, me emocionè. Sabès, mi novio y su papà tienen la misma historia que tu Fran y tu Andrès. Entonces cuando los miro no lo puedo creer, y hasta los veo parecidos.
Estuvo bien que te vayas, como ves, uno no valora "lo que tiene" hasta que lo pierde, haber estado solo esos dìas fuè bueno para recapacitar.
ojalà todo vaya mejor y Fran aprenda a patear!!!
Besotes!!! y me alegro de que estès bien.
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